martes, junio 13, 2006

El ojo mágico

Hace algunos días tomé un libro de imágenes planas en 3D. El libro se llama El Ojo Mágico. En un comienzo fué muy difícil divergir los ojos para poder agarrar esa tercera dimensión. Sin embargo, a través de unos minutos de entrenamiento, mirando más allá de la imágen, comenzó a aparecer la imágen maravillosa que estaba escondida detrás de lo obvio. Fue sorprendente poder verla!!!! Me hizo tanto sentido con la manera en que a veces miro la vida. Una mirada rápida, superficial, atolondrada que me lleva a emitir juicios, opiniones y recetas con toda irresponsabilidad o con una seudo-profundidad. Quedarme un rato frente al estímulo, no sabiendo con lo que me voy a encontrar, me abrió todo un cuestionamiento y la certeza de que hay muchas más cosas que las que veo en una mirada rápida. La cotidianeidad se percibe en la primera mirada, pero, a veces, si me pongo a observar la escena desde lo profundo y con una mirada diferente, puedo tocar el aspecto mágico inmerso en ella. La mentablemente tenemos que vivir de lo cotidiano y muchas veces por estar inmersos en aquello, tenemos que renunciar a la mirada profunda ya que tiene un costo muy alto en lo cotidiano. Todo esto me llevó a plantearme lo que pasó en mi relación de pareja. Habían momentos en que yo lograba verle el alma a mi pareja, podíamos hablar desde ese lugar y conectarnos desde lo más profundo de nuestra esencia. Sin embrago, la cotidianeidad era invivible. Nos topábamos a cada paso y lográbamos que saliera lo peor de cada cual.
Nunca olvidaré esa mirada mágica, nunca olvidaré esa alma tan bonita que se aparecía furtiva en momentos especiales. La comunicación que se daba en esa imágen 3D era maravillosa. Pero, la mirada espontánea y rápida se veia permanentemente frustrada. Lo perfecto es enemigo de lo bueno y aquello era tan perfecto que nunca supimos incorporarlo a lo cotidiano. Tal vez tuvimos historias muy dañadas como para poder renunciar a nuestros egos personales y dar curso al maestro interno. Tal vez mi pareja logrará con otra persona esa mirada profunda y podrá llevarla a lo cotidiano con el aprendizaje de dolor que se hizo en la ruptura de esta relación. Yo, vivo muy tranquila y en armonía conmigo misma, he recuperado mi equilibrio interno y el amor a la vida. Ojalá pueda tener esa mirada de 3D con alguien en mi vida. Si no es así me quedo con el dulce recuerdo de haberla tenido y haberla disfrutado a concho. Hoy solo me contento con verla en este libro y poder gozar del ojo mágico que me lleva a sitios insondables para las miradas miopes. Divergir los ojos es todo un aprendizaje, pero no podemos pasarnos la vida con la mirada divergente ya que pasa un camión por la esquina de mi casa y en una de esas me atropella como tantas veces me vi atropellada.

3 comentarios:

Raúl Herrera L. dijo...

Gracias Cristi por traernos esta reflexión llena de aprendizaje y de una visión en paz con su pasado

Anónimo dijo...

Amiga...
La libertad es el mejor regalo que la vida nos puede ofrecer. Más aún si lo vivido es atesorado desde la profunda sabiduría y que nos permite ser día a día más y más conscientes...y talvez, un poquito más grandes...
Gracias por tus regalos...

Un abrazo grande y TQM
Alemdalem

Andrea Brandes dijo...

Que precioso lo que escibes, Cristi.
Que impresionante el camino que has recorrido, y como has llegado a ese estado de paz, en el que puedes entender que coexisten realidades ditintas en las personas.
No ver lo que está detrás del primer vistazo tiene que ver, entre otras cosas, con el ritmo con el que nos vivimos la vida. Son tantos los códigos que desciframos a diario. Pero también está la experiencia al revés, funcionas en la cotidianidad pero el fondo es un gran vacío.
También está la otra, la experiencia en que el fondo nunca devela...